Vivimos en un tiempo de prisas, con un ritmo vertiginoso en el que las individualidades se pierden en un mar de preocupaciones y compromisos que anulan en muchos casos nuestros sentimientos y deshumanizan nuestras relaciones. “No me da la vida!…” se ha convertido en una de las expresiones más utilizadas en nuestro trabajo, en nuestras actividades cotidianas, con nuestros amigos, e, incluso, con nuestra familia y círculos más cercanos.

Pues nunca está de más parar un poco, respirar, tomar tiempo para uno mismo…

Echadle un vistazo a la revista, no os defraudará.

Podéis descargarla, en su versión íntegra, aquí.

 

Rivas-Sahel, amistad con el pueblo saharaui.